Nueva prueba podría anticipar el desarrollo de bebés prematuros
August 16, 2026
Una técnica sencilla, segura y no invasiva para observar cómo el cerebro de un bebé utiliza el oxígeno podría ayudar a identificar tempranamente qué niños nacidos prematuramente necesitarán mayor seguimiento durante sus primeros años de vida.
Investigadores de la Université de Montréal y CHU Sainte-Justine estudiaron a 241 bebés nacidos entre las semanas 29 y 36 de embarazo. Mediante un sensor óptico colocado sobre la frente, los científicos midieron el flujo sanguíneo cerebral, la cantidad de oxígeno que llega al cerebro y cuánto de ese oxígeno es utilizado.
La tecnología combina dos métodos ópticos avanzados, conocidos como FDNIRS y DCS, y no utiliza radiación ni causa dolor. Las mediciones fueron realizadas cuando los bebés alcanzaron aproximadamente las 40 semanas de edad gestacional equivalente.
Dos años después, los investigadores evaluaron el desarrollo cognitivo, del lenguaje y motor de los niños utilizando las escalas Bayley-4.
Los resultados mostraron una relación importante: cuanto más eficientemente utilizaba oxígeno el cerebro del bebé prematuro, mejores eran posteriormente sus resultados cognitivos y de lenguaje.
El hallazgo podría tener especial relevancia para los bebés nacidos entre las semanas 29 y 36. Aunque representan la mayoría de los nacimientos prematuros, generalmente reciben menos seguimiento especializado que aquellos nacidos antes de las 29 semanas.
Entre los niños estudiados, aproximadamente uno de cada tres presentó retraso en al menos un área del desarrollo a los 2 años. Cerca del 29% mostró retrasos en el lenguaje y 13% presentó retrasos cognitivos.
Los investigadores también identificaron diferencias entre niños y niñas. En los varones, la relación entre las mediciones cerebrales y el desarrollo posterior fue más pronunciada. Los niños también obtuvieron puntuaciones significativamente menores en lenguaje y desarrollo motor, lo que podría indicar una mayor vulnerabilidad neurológica.
Una de las principales ventajas de esta tecnología es su facilidad de uso. A diferencia de una resonancia magnética, el procedimiento puede realizarse junto a la cama del bebé, sin sedación ni traslado fuera de cuidados intensivos neonatales.
El objetivo no es solamente predecir posibles dificultades, sino intervenir antes.
Si el equipo médico detecta señales de riesgo, especialistas como fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y posteriormente patólogos del habla y lenguaje podrían comenzar intervenciones destinadas a apoyar el desarrollo infantil.
Los investigadores continúan siguiendo a los participantes y actualmente recopilan información sobre su desarrollo a los 5 años, antes del ingreso escolar. También esperan estudiarlos nuevamente a los 8 años.
A futuro, la meta es desarrollar valores de referencia que permitan evaluar el uso cerebral del oxígeno de manera similar a como actualmente se utilizan las tablas de crecimiento.
Una medición de pocos minutos podría así convertirse en una herramienta para identificar antes a los bebés que necesitan apoyo y ofrecerles mejores oportunidades durante una etapa decisiva de su desarrollo.
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